
Por Armando Victoria
¿Qué tanto conocemos la ciudad en la que vivimos? ¿Conocemos bien nuestra colonia? Quizás llegamos a conocer a nuestros vecinos; algunos son nuestros amigos; con otros sólo en ocasiones hemos llegado a cruzar un saludo. Pero, ¿conocemos a esos otros vecinos? ¿Aquellos que un día viven en nuestra calle, pero otro día duermen al otro lado de la ciudad? Ellos son la gente de la calle, la que no tiene un techo dónde resguardarse del sol o de la lluvia; no tiene un lugar fijo para dormir; vaya, no tiene a donde ir al baño.
De acuerdo con una investigación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), publicada en agosto del 2005, el 50 por ciento de la población del DF, aproximadamente un millón de familias viven en la pobreza y de estas unas 250 mil se encuentran en pobreza extrema. Este es básicamente el semillero de los niños en situación de calle y es también el origen de muchos otros problemas como el de la vivienda, el del ambulantaje, el de invasiones de tierras e inmuebles, etc.
El desinterés del gobierno capitalino por atender a fondo el problema de la pobreza ha ocasionado que el crecimiento económico sea uno de los menores del país, por debajo de la media del crecimiento nacional, el grado de desempleo abierto sea uno de los más altos, alrededor de 5 por ciento, y que el de la pobreza y pobreza extrema, con todo y las medidas asistencialistas para los adultos mayores, siga en aumento.
