Por: Lizbeth Galán Solano
Vivimos en un mundo en donde se ha proclamado que todos los hombres somos iguales en dignidad y valor, sin distinción de raza, sexo, lengua, religión, posiciones políticas, posición económica o lugar de nacimiento. Siempre se ha luchado por la igualdad, por la dignidad y el respeto de los Derechos Humanos, incluso hay organizaciones que los respaldan y los tratan de hacer efectivos, pero pareciera que muchos no quieren saber nada de ellos, a pesar de que nuestro planeta ya ha tenido varias experiencias de racismo y xenofobia, una que siempre hemos de recordar es la Segunda Guerra Mundial en donde el primer detonante fue la ideología racista que fundamentaba al nacional socialismo Alemán.
