Por Taly Braverman
Se estima que en la actualidad hay aproximadamente 1 millón de niños que viven en condiciones de desnutrición a causa de la pobreza, una cifra alarmante que paradójicamente no parece serlo. Al tratar de investigar acerca de éste tema me topé con que la mirada del país está enfocada en otros asuntos en lo que a alimentación y salud se refiere, dejando de un lado lo que es una problemática que debería estar siendo atendida tanto a la sociedad como al gobierno.
¿Alguien tiene hambre? Es importante tocar temas como la pobreza que sabemos que afecta a una gran parte de la población, y aunque somos consientes de los índices de pobreza en el país, ésta no está recibiendo la atención que merece.
Comencé a investigar en la prensa mexicana , páginas del gobierno y sitios de Internet acerca del gran problema de hambre que se vive en nuestro país, la mayoría de la información relacionada con esta problemática se basaba en definiciones y en consecuencias que el hambre trae en la vida de los niños, sin embargo no encontré lo que realmente estaba buscando pues yo quería saber cuáles eran las medidas que se estaban tomando para abordar el problema, medidas y estrategias tanto gubernamentales como sociales, pero con lo que me encontré fue con una serie de datos, estadísticas y números los cuales además no eran muy recientes
Por el contrario hay un tema que está mucho más presente en los medios actualmente, y se trata de una situación que se le contrapone a la desnutrición y al hambre, me refiero a la obesidad y al sobrepeso.
Noté que se le está prestando mucho más atención tanto por los medios, como por el gobierno a la obesidad que al hambre, problema que a diferencia de la desnutrición está presente en las grandes ciudades, a diferencia del hambre que en su mayoría se da en las zonas rurales y más marginadas de nuestro país.
En fuentes como El Universal encontré una mayor cantidad de notas en torno a la obesidad que aquellas notas que son dedicadas a tratar o a hablar del problema de la desnutrición en nuestro país.
Incluso se ha hablado de modificar programas escolares que antes se encargaban de combatir la desnutrición y cambiarlos para que no resulten contraproducentes y generen obesidad. José Ángel Córdova Villalobos, titular de Salud Federal habló acerca de esto “Por ejemplo, conjuntamente con la Sedesol se analiza la posibilidad de sustituir los desayunos escolares, porque su contenido calórico, al incluir palanqueta y leche entera, ya que se pensó en la desnutrición, pero actualmente generan más obesos.”(Vanguardia de Coahuila, con información de El Universal y La Jornada)
En una nota publicada precisamente por El Universal el año pasado, el Centro de Investigación en Nutrición y Salud estimó que el problema en torno a la obesidad infantil ha crecido aproximadamente un 33%, lo cual indica que antes no era tan común y por lo tanto no había existido la necesidad de crear una conciencia colectiva para tomar cartas en el asunto.
En dicha nota se menciona que gran parte del problema se debe a los hábitos de alimentación que se han creado sobre todo en torno a la comida rápida y a la comida chatarra. Incluso se proponen medidas a nivel gubernamental que controlen el consumo de productos con alto nivel calórico y que además se incremente el consumo de alimentos saludables y que ayuden al desarrollo tanto físico como intelectual del niño.
No es que me sorprendiera el hecho de que se hable de la obesidad, pues al final del día al igual que la desnutrición es una problemática que está afectando a una gran parte del sector poblacional, y que tanto una como el otra están trayendo consecuencias importantes en la salud de muchos mexicanos. No es que con todo lo anterior quiera decir que la obesidad y el sobrepeso no merecen ser tratados o no deban de ser parte de la agenda política y pública del país, sin embargo mi asombro fue ¿en dónde quedó la desnutrición?, ¿porqué es siendo un tema tan grave y actual de pronto parece ya no serlo?, ¿porqué parecía que el problema de la desnutrición había sido sustituido?
A partir de estas preguntas fue que comencé a darle un giro a mi investigación para tratar de comprender qué es lo que está sucediendo, ¿por qué el grito del hambre parece estar callando con el ruido de la obesidad?
En busca de respuestas Decidí llamar a la Secretaria de Salud y pedir información acerca de la nueva campaña tan fuerte que se ha comenzado a realizar en el país en torno a los problemas de sobrepeso, y al mismo tiempo quería que me dijeran cual era la razón por la cual ya no se estaba mencionando tanto el hambre y la desnutrición y que me proporcionaran información acerca de eso.
Logré comunicarme rápidamente, al pedir informes y explicar mi inquietud el señor que me contestó me informó que en ese momento el no podía ayudarme pues las señoritas que tenían acceso a la información habían salido a un curso de nutrición, pero que me comunicara más tarde y ellas me podrían ayudar.
Al obtener esa respuesta mi curiosidad aumentó, pues se trataba justamente de un curso acerca de nutrición, así que pensé que eso me podría proporcionar más herramientas para mi investigación, ya que efectivamente todo lo que sucede en torno a la alimentación se está posicionando fuertemente en la agenda pública y política de nuestro país.
Seguí consultando en la red y me encontré con el sitio El Mundo Es Salud que en el 2007 publicó que la Secretaría de Salud declaró que México está viviendo una epidemia de obesidad por lo que está creando una fuerte campaña a la cual llaman “estratégica” para prevenir y promocionar la salud en contra del sobrepeso.
Mauricio Hernández subsecretario de Prevención y Promoción de Salud anunció dicho plan en el día de la nutrición infantil del año pasado; declarando que México ha logrado reducir de manera importante los niveles de desnutrición infantil, pero ahora se enfrenta con los problemas de sobrepeso y obesidad.
Según las estadísticas de la Secretaria de Salud “la obesidad es el principal riesgo de muerte prematura en la población mexicana”.
El lado político de la competencia entre obesidad y desnutrición
En abril de 2008, el periódico Milenio informó sobre un estudio realizado por el Senado en el cual se demostró que México es el segundo país con mayores índices de consumo de comida chatarra, lo cual es una de las causas del problema.
La senadora del PRI María Ángeles Moreno expresó que ya se están revisando una serie de normas para cambiar los hábitos alimenticios de la población con el objetivo principal de beneficiar a obreros y asalariados con un consumo más sano de alimentos.
Además de la información que había encontrado hasta ese momento en la red, decidí hablar con un experto en análisis de estrategias de comunicación para que me platicara un poco acerca por qué hay tanto énfasis en la publicidad gubernamental respecto al problema de la obesidad y el sobrepeso.
Él me comentó que desde el inicio del gobierno del presidente Calderón ha existido o se ha tratado de implementar un plan nacional de salud para prevenir y combatir la obesidad, puesto que existe una grave preocupación por parte del gobierno ya que aproximadamente el 70 % de la población presenta sobrepeso y de éste alto porcentaje el 26% se trata del sector infantil.
A todo esto el gobierno ha respondido a con una serie de iniciativas, entre ellas se encuentra el etiquetar los productos con un semáforo en el que el color rojo signifique alto nivel calórico, el amarillo funcione como preventivo, mientras que el verde se trataría de aquellos productos que resultan saludables; otra propuesta es quitar la comida chatarra de las escuelas y comenzar a crear una conciencia en cuanto a una alimentación sana y una vida productiva. Pero sin duda la solución al problema que se ha propuesto y que más llamó la atención fue la intención final que el experto mencionó en la cual se podría comenzar a cobrar un impuesto a los productos que contengan azúcar adicional a la señalada y recomendada por expertos, pues sin duda esto terminaría afectando directamente a una gran parte de la industria de alimentos y a los consumidores.
La plática pronto se enfocó en una industria particular, en la refresquera, pues al parecer los expertos en salud avalados por la Secretaria de Salud culpan en gran parte alto consumo de refrescos que se registra en nuestro país, pues estas bebidas además de ser las más populares entre la población son las que más alto nivel calórico contienen. Incluso el experto me comentó acerca del consumo de bebidas para una vida saludable convocado por la Secretaría de Salud en el cual los expertos señalan que la bebida más saludable y por lo tanto la que más se debería de consumir es el agua natural; en segundo lugar la leche de soya y leche semidescremada; en tercer lugar café y té sin azúcar; seguido por las bebidas no calóricas (dietéticas); en quinto lugar jugos, bebidas alcohólicas y deportivas; y por último lo que menos se debería de consumir son los refrescos. Todo lo anterior basado en el nivel calórico, valor nutritivo, contenido energético y riesgos para la salud.
Me pareció interesante hablar acerca de esto ya que me comentaba que la industria refresquera estaba comenzando a verse en peligro con todas las medidas para controlar y combatir el sobrepeso, ya que una gran parte de la campaña se enfocaría precisamente a disminuir el consumo de refrescos. A todo esto la industria ha respondido con el argumento de que los refrescos son en varias ocasiones la única opción de agua potable a la que muchos mexicanos tienen acceso, así como también son una de las pocas fuentes de aportación calórica a la que muchos mexicanos están expuestos.
Terminé de platicar con el analista de estrategias cerrando el tema con los diferentes sectores que se verán afectados si se llegan a poner en marcha las iniciativas por parte del gobierno.
País “Coca- colero”
Después de obtener un contexto acerca del problema todavía quedaba mi duda pendiente ¿qué pasó entonces con la desnutrición?, ¿era cierto que ya se ha combatido de tal manera que se puede dejar prácticamente de lado?
Lo que me quedaba por hacer era volverme a comunicar a la Secretaria de Salud en busca de respuestas. Esta vez me contestó una señora muy amablemente, le plantee que estaba buscando profundizar en el tema de la alimentación en nuestro país, y le comenté que había estado encontrando demasiada información para combatir la obesidad. Inmediatamente ella me comenzó a platicar acerca de las campañas de concientización que se quieren realizar, en las cuales se quiere adecuar a la población a una alimentación sana, así como al mismo tiempo promover una cultura de actividad.
La señora siguiendo en un tono amable y dispuesta a platicarme acerca de las iniciativas que se han estado tomando comenzó a darme números telefónicos a los que me podía comunicar para obtener mayor información acerca de la obesidad y del sobrepeso; y me platicaba que lo que sucedía es que el mexicano se basa en la dieta de las tortas, tacos y tamales y era por ello que el problema había incrementado en los últimos años.
Ella me preguntó que porqué estaba tan interesada en el tema, le contesté que se trataba de un trabajo que tenía que hacer para la universidad y que originalmente yo pensaba realizarlo acerca de la desnutrición y el hambre que se vive en el país, inmediatamente después de este comentario me dijo “no, no, no; ahorita de lo que lo tienes que hacer es de la obesidad. Hay mucha información de ese tema”. Le comenté que casi no había encontrado información de la desnutrición, a lo que me respondió que si había sin embargo era poca debido a que el problema al que se están enfocando en estos momentos es al de la obesidad y al sobrepeso, y por lo tanto me recomendó realizar mi trabajo en torno a estas nuevas problemáticas.
Hubo un momento de la plática que captó totalmente mi atención, fue una frase que llamó mucho mi atención por todos los antecedentes que yo tenía del tema, uno de los comentarios que la mujer me dijo espontáneamente fue “lo que pasa es que somos un país coca colero”; lo anterior inmediatamente me remitió a todo lo que ya sabía acerca del problema al que se está enfrentando la industria refresquera. Me di cuenta de que el problema detrás de la obesidad no eran en general los productos con altas proporciones de azúcar, sino que se relacionaba de forma directa con los refrescos que son los productos calóricos en los que más se estaba poniendo atención.
Terminé de conversar con la señora que muy amablemente seguía proporcionándome datos para poder encontrar más acerca de la situación alimenticia a la que se enfrenta México en la cual cada vez un mayor número de la población sufría a causas del peso.
A falta de respuestas… más preguntas
Después de haber hecho toda mi investigación me di cuenta de que no conseguí lo que buscaba, la pregunta sigue en el aire ¿por qué repentinamente la desnutrición queda afuera de cualquier agenda? Todas las respuestas que obtuve parecieran confirmar que la obesidad no vino a sustituir al hambre, sino que simplemente es un problema que se está dando y punto, de hecho nadie parece siquiera notar la desaparición del hambre porque los problemas de sobrepeso se están manejando con mucha naturalidad, pero no por eso se ha dejado de tratar con demasiada intensidad.
No conseguí respuestas concretas, sin embargo mis dudas siguen creciendo, más y más preguntas quedan en el aire, ¿por qué de pronto la obesidad es un problema al que políticamente se le ha tratado tanto?, ¿por qué en los medios ya no se trata el tema del hambre?, ¿cuáles son las verdaderas razones?, ¿en realidad se trata de una preocupación por la salud o más bien hay intereses de por medio?, ¿por qué está tan enfocado a la industria refresquera?, ¿qué es lo que sucede con los otros productos que contienen altos niveles calóricos?. O más bien ¿será que a diferencia de la presidencia de Fox, el nuevo gobierno esté buscando que México deje de ser “un país coca colero”?

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